El mercadeo tradicional muestra publicidad en medios como la televisión, periódicos y revistas, vallas publicitarias y en la web. Aparece en forma independiente sin que el público haya mostrado ningún interés en sus productos o servicios.

La metodología de Inbound marketing se caracteriza por no ser invasiva. También se conoce como mercadeo de atracción. Está enfocada en que sea el potencial cliente quien encuentre la marca. Para ello plantea su desarrollo en cuatro pasos:

  • 1. Atraer. Para ello se hace uso de los blogs, las redes sociales y el análisis de las palabras claves. La intención es crear artículos útiles que interesen al segmento del mercado que queremos llegar para que conozcan nuestro producto. Pero no se trata solo de crear contenido sino también de distribuirlo. Es aquí donde las redes sociales son perfectas para compartir. Para llegar al público indicado.
  • 2. Convertir. Este paso busca conseguir prospectos para vender nuestro producto o servicio. Para ello utiliza llamadas a la acción mediante el uso de botones. Allí se promueve una oferta de contenido y se obtiene un correo electrónico del potencial cliente.
  • 3. Cerrar. En esta fase se utiliza el email marketing para ofrecer productos, compartir contenido e informar sobre eventos de la marca. Es aquí donde el consumidor realiza sus compras y se convierte en cliente.
  • 4. Deleitar. Esta fase busca enamorar al comprador. Ofrecer contenido que satisfaga sus necesidades. Disponer de un servicio post venta que atienda sus requerimientos. Así el cliente pasará a ser promotor de tu marca: el sueño de todo negocio.

Con el Inbound marketing se cambia la visión del mercadeo. No se enfoca en el producto por sí solo sino en la experiencia que provee. La contínua comunicación con el consumidor por las redes sociales crea comunidades alrededor de una marca. Una relación donde se nutren todas las partes.